La zapada con Charly García
Dominic Miller, nació en Hurlingham y tocó con Sting y Gabriel
Extraño periplo musical y de vida el del guitarrista Dominic Miller. Nació en Hurlingham, donde vivió hasta los once años, luego partió con su familia a Estados Unidos, donde estudió en Berklee y, ya lanzado a la arena profesional, inscribió su nombre en el olimpo de la música internacional.
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No sólo fue el guitarrista de Sting durante tres décadas (el ex Police lo definía como “mi mano derecha y mi mano izquierda), también tocó con Level 42, The Pretenders, Phil Collins, Tina Turner y Paul Young. Con Sting compartió la autoría de muchos temas de la carrera solista del británico, como Shape of my heart.
En tanto, como músico de sesión intervino en discos clave en las carreras de Peter Gabriel, Pat Metheny, Brian Adams, Youssou N`Dour, Pavarotti y Plácido Domingo, entre otros.
“La forma en que llegué a tocar con ciertos artistas y músicos se relaciona con reconocer o tener un instinto para las oportunidades cuando han estado frente a mí”, explicó en una entrevista.
Aquellas tardes en Hurlingham
De Hurlingham recuerda los caserones ingleses, la tranquilidad de la zona, las arboledas y los picados de fútbol con sus amigos del colegio. Pero el más emotivo recuerdos de su infancia en el conurbano es “aquellas tardes sentado en el living de mi casa escuchando horas y horas discos de folclore”.
Hijo de un norteamericano y una irlandesa, Miller vivió en Hurlingham los once años que residió en el país. Vivía a media cuadra de la plaza Ravencroft, en la zona céntrica del partido del Oeste del GBA.
Miller recuerda que creció escuchando los tangos que cantaba su padre. "Se acompañaba con la guitarra y era muy bueno. Tocaba Cambalache, Yira yira y esas cosas. Es norteamericano pero vivió en Buenos Aires de los cuatro a los 37 años”.
Dominic nació en 1960 y en 1971 se mudó junto con sus padres a Estados Unidos; a los 14 años comenzó a estudiar guitarra en la escuela Berklee de Boston y tiempo más tarde, ya afincado en Inglaterra, siguió estudiando en la Guildhall School of Music de Londres.
Sus gustos criollos
La misa criolla es uno de sus discos favoritos y en Europa nunca le faltan yerba ni dulce de leche en su casa. “El día que le hice escuchar la Misa Criolla a Sting prácticamente lloraba de la emoción”, cuenta.
Es fanático de River, al punto de tener una colección de bombillas con el escudo de Los Millonarios y varias camisetas y buzos del equipo de Núnez. También se ufana de haber ganado un torneo de trucho en Londres.
Miller volvió a la Argentina en ocasión de varios conciertos de Sting y cuando actuó como solista.
"No puedo sacar el folklore de mi música porque crecí en la Argentina. Gardel, Mercedes Sosa y Ariel Ramírez son muy importantes para mí”, señaló.
Más sobre sus gustos musicales: “Eduardo Falú me gusta. También Atahualpa Yupanqui, que es el maestro de guitarra argentina. La música argentina me interesa, no sólo sus guitarristas”.
Charly, Nito Mestre y Divididos
Entre los rockeros que le gustan, menciona a Nito Mestre, Charly García y Divididos. En una de sus visitas al país por un concierto de Sting, se reunió con Charly en un hotel y se pusieron a zapar. “La pasamos genial”.
Cuenta la historia que en el hall del hotel a medida que la gente se iba sumando a observar la zapada, la situación entre gritos y aplausos se empezó a descontrolar. Final del encuentro entre Charly y Dominic: se acercó personal de seguridad del hotel y los echaron. “Nos invitaron a irnos”, prefiere decir Dominic.
Truco, fútbol y mate, gustos de un hurlinghuense que se crió escuchando tango y folclore y llegó a la cima del pop mundial.