El mismo día que Alfonsín lanzó el Plan Austral
El último recital de Sumo en Hurlingham: araca la cana
Un show que duró menos de diez minutos y abarcó apenas dos temas. El más corto de la trayectoria de la banda. Razzia y detenidos.
La tarde del 14 de junio de 1985 el ministro de Economía alfonsinista Juan Vital Sourrouile lanzaba el Plan Austral. La medida apuntaba a dar batalla a una conocida enemiga del país: la inflación. El peso dejaba de existir y el austral era la nueva moneda argentina. Sí, el plan fracasó.
Mientras tanto, esa misma noche, Sumo se presentaba en Hurlingham, en un show que iba a ser el último en la ciudad con aires ingleses del oeste del conurbano. La banda ya había publicado “Divididos por la felicidad”, unos meses antes, además del lanzamiento independiente de 200 copias de “Corpiños en la madrugada”.
El recital se hizo en un local bastante chico, ubicado en un sótano en la esquina de Jauretche y Remedios de Escalada, frente a la barrera del ferrocarril San Martín. Era una disco y se llamaba, justamente, El Sótano. En el lugar actualmente funcionan unos depósitos de una muy concurrida verdulería.
Minutos antes del comienzo del recital, Luca estaba sentada en una pequeña sala que funcionaba como improvisado camarín de los músicos. Luca se había puesto un tampón en la cabeza e imitaba a los gritos al ministro Sourrouile. “El Austral, el Austral”, repetía y enarbolaba las manos.
El local era chico para la gente que en Hurlingham ya seguía a Sumo. Tenía el escenario sobre el lado que daba a Jauretche y, en el extremo opuesto, a no muchos metros, la barra. El lugar, como se dijo, no era amplio y esa noche estaba lleno de gente.
Sumo hizo dos temas: electrizantes, demoledores, tremendos. Y de pronto el show se cortó. Había entrado al boliche un grupo de policías. Pettinato, con mameluco naranja y su larga barba con dos puntas finales, se sentó en un costado del escenario a leer alumbrando su libro con una linterna del tamaño de un lápiz.
Tras unos minutos de charla entre los policías y los dueños del lugar, se prendieron las luces de El Sótano. Fin del recital y pedido de documentos. Todos a la calle y algunos arriba de un colectivo rumbo a la comisaría.
Lanzamiento del Plan Austral, razzia en plena democracia y último show de Sumo en Hurlingham. Corría el año 1985 y la banda liderada por Luca Prodan soplaba como un huracán en plena geografía del rock argentino que miraba sin entender demasiado que eran esos nuevos vientos que arrastraban todo a su paso.