Ubicada en el Centro Cultural Quinquela Martín

Denuncian el desmantelamiento de la Biblioteca Municipal de Hurlingham

Miles de libros apilados sin ningún cuidado en una sala del Centro Cultural.
Se redujo su espacio y prestaciones. Quedó un bibliotecario. Funciona sólo por la mañana. ¿Están tirando libros?

Vecinos, ex empleados y socios denuncian que, bajo el argumento de modernización, se está desmantelando la Biblioteca Municipal de Hurlingham.

En el inicio de la intendencia de Damián Selci la biblioteca contaba con cuatro bibliotecarios. En la actualidad, hay uno solo (cuya jubilación es inminente), motivo por el cual la biblioteca solo funciona por la mañana.

La biblioteca contaba con una sala de lectura, espacio especial para niños, decenas de estanterías de libros pacientemente catalogados y "Biblioteca Parlante" para personas con discapacidad visual.

La sala de lectura, muy utilizada por vecinos e incluso por colegios de la zona para hacer consulta de libros sobre todo acerca de la historia del Partido, fue suprimida.

En el nuevo diseño, todo el espacio está sometido a una brusca reducción. “Lo que quieren es achicarla hasta que desaparezca. No les importa la biblioteca”, apunta una socia.

Sin embargo, lo que más preocupa es que se estén deshaciendo de libros. En los últimos días, comenzaron a circular en las redes sociales fotos de miles de libros apilados en una sala del Quinquela Martín sin ningún tipo de cuidado, como si fuesen papeles viejos.

“Me pone muy triste ver el desmantelamiento de la colección bibliográfica de la Biblioteca Municipal de Hurlingham. Poco a poco va desapareciendo. Esta es la segunda tanda (en alusión a los libros apilados que se ven en la foto) de esta aberrante acción sin criterio bibliotecológico. Como bibliotecaria, como usuaria y socia de la biblioteca, me apena esta mutilación de la cultura”, dice Marisa Cetto, ex bibliotecaria de la Biblioteca Municipal.

A Planeta Hurlingham le contaron que ésta sería la segunda tanda de libros desechados. “La cantidad de libros de la primera fue más grande . Se los llevaron en un camión de reciclado. Los tiran, porque si pensaran en donarlos o trasladarlos los hubiesen embalado”, apuntan.

La bibliotecaria Mirna Isla renunció en junio del año pasado. “En la gestión de Selci la biblioteca nunca fue importante. Hasta nos sacaron el uso de las redes para publicitarla y ya no pudimos organizar actividades, dado que pusieron a cargo a una persona ajena a la bibliotecología. No teníamos la potestad de ser parte de la agenda de la biblioteca, que se fue apagando cada vez más. Ya ni visitas de escuelas y jardines podíamos coordinar”, comenta.

Agrega: “Ahora desmantelaron el sector de referencia, la hemeroteca, el sector infantil y la oficina donde se hacía el trabajo técnico. Cuando se jubile el único bibliotecario que queda hoy, no van a poner a otro. Es una tristeza enorme que el municipio se esté quedando sin biblioteca pública municipal”.

La bibliotecaria Cetto se jubiló en septiembre del año pasado y, como extrañaba su trabajo, a los pocos días fue al Quinquela de visita. “Se me apareció una piba joven apenas me vio, una militante, me marcó claramente el terreno y desapareció. Obviamente, no son ni estudiantes de bibliotecología y menos bibliotecarios”, comenta.

Agrega: “Desgraciadamente, vienen tristes recuerdos de las quemazones históricas arrasadoras de la cultura y la memoria. Es una pena”.

La Biblioteca Municipal de Hurlingham (planta baja del edificio del Centro Cultural Quinquela Martín en Delfor Díaz 1660) fue fundada en 1987, muchos años antes de la separación del partido de Morón, ocurrida en 1994, y se nutrió con las donaciones de vecinos.

“Los libros fueron entregados por la comunidad con la confianza de la preservación y el cuidado que se merecen. Espero que no hayan tirado una colección que habíamos ido recolectando de libros centenarios, otros muy especiales y ejemplares raros. Había otros que había que restaurar, pero que aun estando en mal estado, tenían un gran valor histórico, eran sobrevivientes de ediciones únicas”, apunta Cetto. Y concluye con un deseo: “Espero que hayan tenido piedad al menos en el caso de esos valiosos ejemplares”.