Homenaje a los 8 docentes detenidos-desaparecidos en Hurlingham
Se hicieron miniguardapolvos de cerámica que integrarán un mural colectivo en La Plata. Organizó Suteba.
Ante un nutrido grupo de referentes de Derechos Humanos de la zona Oeste del GBA, vecinos y docentes, Suteba Hurlingham (lista celeste-violeta) realizó este viernes 13 de marzo un homenaje a los ocho docentes detenidos-desaparecidos en el Gran Morón, denominación que refiere al distrito cuando pertenecía al partido de Morón.
A 50 años del golpe cívico-militar, bajo la consigna de mantener bien alto la bandera de Memoria, Verdad y Justicia, el encuentro tuvo lugar durante la tarde en el Paseo de la Memoria, junto a la estación ferroviaria de Hurlingham.
En un marco emotivo, las actividades se desplegaron tanto en un sector del Paseo de la Memoria como en el edificio donde funciona la sede de Derechos Humanos del Municipio de Hurlingham.
Como parte de las actividades, se hicieron ocho guardapolvos de pequeño tamaño en cerámica en homenaje a los maestros detenidos-desaparecidos de la zona.
De este modo, a 50 años del golpe militar, Hurlingham avanzó con el proyecto impulsado desde Suteba Provincia de Buenos Aires para realizar un mural colectivo, que estará en la subsede de La Plata en homenaje a los más de 480 docentes bonaerenses detenidos-desaparecidos en los distintos municipios.
En cada distrito se harán guardapolvos de cerámica en homenaje a los docentes desaparecidos por la dictadura en ese lugar. "En nuestro caso, los guardapolvos de los ocho compañeros que se hicieron este viernes serán incluidos luego en ese gran mural colectivo de La Plata", explica Sabrina Dos Santos, de Suteba Hurlingham.
El reconocido ceramista Osvaldo Fuentes hizo los guardapolvos de Hurlingham. También hubo durante la jornada pintada de pañuelos, guardapolvos y remeras, con motivos tendientes a fortalecer la memoria y mantener activa la lucha por la justicia, dado que quienes saben la verdad sobre el destino de cada una de las víctimas de la dictadura siguen callando.
Además de elaborar los ocho guardapolvos de cerámica, los organizadores del encuentro tenían como objetivo "compartir una jornada en familia para que la Memoria siga floreciendo". Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió en el Paseo de la Memoria.