A 36 años de su partida
Luca Prodan, el fuego de la leyenda que sigue ardiendo
Hace 36 años, pocas horas después de brindar un show con Sumo en la cancha de Los Andes, en la madrugada del 22 de diciembre, partía de este plano Luca Prodan, el músico ítalo-escocés que llegó al país a principios de los '80 y sacudió al rock argentino con ritmos hasta ese momento desconocidos y se convirtió en mito. El fuego de su leyenda sigue ardiendo.
Había nacido en Italia, estudió en Escocia, pasó parte de su juventud en Londres y encontró su lugar en el mundo en la Argentina.
En medio del lógico atraso que existía en esos años para acceder a las novedades musicales de Estados Unidos y Europa, y de las restricciones impuestas para los artistas de habla inglesa por la dictadura militar a raíz de la Guerra de Malvinas, Luca se encargó de divulgar entre el público argentino las nuevas tendencias de los países centrales del rock.
Reggae, punk y new wave
Apareció en la escena local con canciones impregnadas de reggae, hardcore, new wave y demás corrientes musicales derivadas del punk.
Mientras la plana mayor del rock argentino aún abrevaba en los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin o el rock sinfónico, entre otras influencias, Luca desplegó un estilo que debía su impronta a desconocidos para los argentinos hasta ese momento como Elvis Costello y, fundamentalmente, Ian Dury & The Blockheads.
Tal vez su desconocimiento total de la obra de figuras centrales como Charly García, Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia o Pappo, resultó fundamental para que el cambio planteado sea tan radical para el rock argentino.
En esta misma sintonía habría que ubicar su decisión de cantar en inglés, casi un sacrilegio en un ámbito en donde hacía más de 15 años resultaba un motivo de orgullo el uso de la lengua castellana en el rock.
Una figura distinta a todo
Pero la revolución musical generada por Luca no llegó sólo a los ritmos dominantes, sino que también se extendió a la postura sobre y debajo del escenario y hasta al look, al implementar la moda de la calvicie en tiempos en que, en el rock, parecía una condición “sine qua non” tener el pelo largo.
En apenas 5 años al frente de Sumo, logró reconocimiento en vida, estableció nuevos parámetros para el rock argentino, al punto que su influencia persiste hasta la actualidad.
Luca llegó a la Argentina a principios de los `80 en un desesperado intento por escapar de su adicción a la heroína, una decisión que tomó luego de ver una postal enviada por su amigo de la infancia y futuro representante de Sumo y Las Pelotas, Timmy McKern, de las sierras cordobesas, en donde se había radicado desde hacía algún tiempo.
La historia de Prodan hasta ese momento resulta un verdadero rompecabezas del que se tienen pocas certezas debido a las contradicciones existentes en sus propios relatos, sin embargo se sabe que su padre era un empleado de los míticos estudios de cine Cinecitta, que estudió en un exclusivo colegio pupilo en Escocia, en donde fue compañero del actual rey de y que vivió en Londres en plena explosión punk.
Estas coordenadas sirvieron para que Luca relatara extraordinarios eventos, como que de niño comía spaghettis en la falda del propio Federico Fellini, que había trompeado al futuro Rey de Inglaterra, que conocía personalmente a Sid Vicious o que había asistido a un concierto de Van Der Graaf Generator junto a Johnny Rotten.
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Corrientes musicales de Londres en el Conurbano
Lo que sí puede saberse con certeza es que fue un testigo de primera mano de las corrientes musicales de moda en la Londres de fines de los `70, un bagaje que se encargó de sembrar en la Argentina.
Ya en nuestro país, Luca formó en Hurlingham Sumo, una agrupación que tras varios cambios quedó establecida con Germán Daffunchio y Ricardo Mollo, en guitarras; Diego Arnedo, en bajo; Alberto “Superman” Troglio, en batería; y Roberto Pettinato, en saxo.
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Con tres discos oficiales editados, sin tener en cuenta la producción independiente de Corpiños en la Madrugada y posteriores lanzamientos de grabaciones encontradas, este combo se caracterizó por reunir a “los sucios, feos y malos” del rock argentino, en medio de la explosión musical desatada en plena “primavera alfonsinista”.
Agudo y desprejuiciado observador de la argentinidad
Más allá de sus novedosos ritmos y de la historia de vida de Luca que lo ubicaba como algo “outsider” del movimiento, se reinventó como un personaje imprescindible del under porteño.
Agudo y desprejuiciado observador, era común ver a Prodan deambular por bares, conversando con extraños y compartiendo tragos con quien quisiera sentarse en su mesa.
En la madrugada del 22 de diciembre de 1987, mientras dormía en su casa ubicada en el barrio porteño de San Telmo, partió hacia otro plano que había caído como un rayo incandescente en la Argentina.
Al llegar, nada o muy poco sabía Luca de la Argentina y sus costumbres. No le costó acomodarse a las costumbres locales. Y captar la esencia de la argentinidad. Así, compuso “Mañana en el Abasto”, grabada en “After Chabón”, último disco de la banda, una verdadera postal de esa tradicional zona de Buenos Aires, tan tanguera y porteña, que Luca pinto mejor que nadie.